En resumen: Una web para negocio local va desde 0€ al mes si la montas tú con un constructor (Wix, Squarespace, etc.) hasta varios miles de euros con un estudio de diseño a medida. Para un negocio con 5-8 páginas hecho por un profesional, lo habitual se mueve entre unos cientos y dos mil euros, según complejidad, contenidos y si el precio lleva IVA.
No hay un precio único porque no hay dos negocios iguales: una peluquería con 4 páginas no cuesta lo mismo que una clínica con reservas online y varios idiomas. Lo que sí hay son rangos reales según quién la hace y qué incluye. Esta guía los ordena para que sepas qué estás pagando antes de pedir presupuesto.
Qué factores mueven el precio
El coste de una web depende de cinco cosas, no de la marca del proveedor:
- Número de páginas: inicio, servicios, contacto no es lo mismo que un catálogo de 40 productos.
- Contenidos: si tú redactas los textos y haces las fotos, pagas menos. Si pides que lo hagan por ti, pagas más.
- Funciones: un formulario de contacto es barato; una reserva online, una tienda o un área de cliente encarece el proyecto.
- Diseño: una plantilla ya hecha cuesta menos que un diseño pensado desde cero para tu marca.
- Quién la mantiene después: algunos precios incluyen un año de hosting y actualizaciones, otros no incluyen nada pasado el día de la entrega.
Cualquier presupuesto que no desglose estos cinco puntos es un presupuesto abierto, y un presupuesto abierto suele acabar costando más de lo que parecía al principio.
Hacerla tú con un constructor
Constructores como Wix, Squarespace o WordPress.com tienen planes de pago mensual, con precios publicados en su propia web que cambian con el tiempo: conviene mirarlos el mismo día que decidas, no fiarse de lo que se leyó hace un año. A cambio de ese coste mensual, tú montas la web con plantillas, escribes los textos y subes las fotos.
Esta opción tiene un límite claro: el tiempo. Montar una web decente desde cero, sin experiencia, lleva más horas de las que parece, y el resultado depende de cuánto sepas de diseño y de texto para vender. Es una opción razonable si tienes tiempo y pocas prisas, no si necesitas la web para la semana que viene.
Contratar a un autónomo o un estudio
Aquí el precio ya no es una tarifa fija publicada en una web: lo pone cada profesional según su experiencia, su zona y lo que incluya. En el mercado español es habitual encontrar dos modelos de cobro:
- Precio cerrado por proyecto: pagas una cifra fija por una web con un número de páginas y funciones definidas de antemano.
- Presupuesto por horas o por fases: pagas según el tiempo que lleve, con el riesgo de que el proyecto se alargue y el precio suba con él.
No hay una tarifa oficial ni un organismo que fije precios para el diseño web en España: cada autónomo o estudio pone el suyo. Por eso, antes de aceptar un presupuesto, pide siempre que diga qué incluye el precio y qué pasa si quieres añadir algo después.
Plantilla premium frente a diseño a medida
Una plantilla premium (comprada una vez, por un pago único) es la opción más barata dentro de encargar la web a otro: el diseño ya existe, solo se adapta con tu logo, tus textos y tus fotos. Un diseño a medida parte de cero: se piensa la estructura, el estilo visual y cada sección para tu negocio en concreto. Cuesta más porque hay más horas de trabajo detrás, no porque sea
